Nadie podría sostener que la crisis política y económica argentina iba a ser fácil de resolver. Los avances económicos han sido notables, pero estamos viendo que eso no garantiza su estabilidad en el tiempo. La derrota de La Libertad Avanza en los comicios de la Provincia de Buenos Aires es claramente una señal de advertencia que nada se puede dar por descontado.

Nunca había estado tan cerca Argentina de salir del lodazal que por décadas sufrió. Y, sin embargo, ahí están otra vez jugando con fuego que, es de esperar, no tome vuelo en las elecciones legislativas de octubre próximo. Veamos algunos datos de los avances.

Una inflación que cae desde niveles anuales de 289% en abril 2024 a 36% en junio 2025: un buen reflejo del término del financiamiento fiscal con la emisión irresponsable de billetes.

El ajuste real del gasto a nivel federal, con una caída de 27% real en 2024, equilibró hasta ahora las finanzas fiscales: muchos grupos de interés afectados, pero en el agregado, equilibrado. Ahora bien, a los verdaderamente débiles no se los puede abandonar. Y ahí se necesita buen criterio, siempre.

La actividad se recupera: el año pasado, con todo el ajuste experimentado, el PIB cayó sólo un 1.3% real. Este primer semestre 2025 el PIB está creciendo a un ritmo anual de 6.2% real, recuperando los niveles de actividad del año 2022 pre – última crisis, o al año 2017 si retrocedemos más en el tiempo – la crisis de crecimiento ha sido larga … -. Pero es un país que comienza a levantarse.

Fuertes importaciones de bienes de capital, reconstituyendo un stock necesario para crecer: representan un 40% de las importaciones. Argentina pasó a tener una balanza comercial energética excedentaria y los granos, con una producción por sobre 120 millones de toneladas, sólo pueden crecer – si los dejan … -. En julio pasado Argentina produjo 803 mil barriles diarios de petróleo (64% no convencional) y 161 millones de m3 diarios de gas natural (66% no convencional), niveles nunca antes vistos.

Argentina es acreedor neto del mundo: tiene más inversiones vía capital y deuda en el mundo que este último en Argentina. Lo que ocurre es que es el sector privado el excedentario y el fisco federal el deficitario. Caso opuesto es el de Chile: deudor neto del mundo. El primero tiene activos por US$ 449 billones y pasivos por US$ 412 billones, quedando un saldo acreedor por US$ 37 billones; el segundo, activos por US$ 493 billones y pasivos por US$ 559 billones, con un entonces saldo deudor de US$ 66 billones. Es distinta la situación frente a una crisis, real o sin base, transitoria o no, cuando el país involucrado es acreedor neto del mundo y los mercados de capitales no son profundos …

¿Y el tipo de cambio real? Fluctúa alrededor de un nivel 40% aún más devaluado que en la época final de la convertibilidad de Cavallo a fines del año 2001. Y de continuar Argentina con su liberalización de mercados liderada por el ministro Sturzenegger de Desregulación y Transformación del Estado, habiendo equilibrado las debilitantes finanzas fiscales, por cierto que vale más respecto del mundo que a principios de siglo. El problema no está en este central precio: muchas veces, sobre todo cuando se evalúa desde Chile, se deja de ver que es el peso chileno el que está incluso más depreciado en términos reales.

Y entonces, ¿por qué el ruido? Desde hace poco más de un mes comenzó una presión sobre el tipo de cambio, que fluctúa dentro de una banda a partir de mediados de abril 2025, que motivó una respuesta “defensiva” – y muy probablemente excesiva – del Banco Central la cual indirectamente llevó a aumentar las tasas de interés interbancarias nominales – y de facto reales – a valores transitorios muy altos (90% nominal anual), insostenibles en plazos mayores. Venían corrigiéndose a la baja hasta antes de la votación reciente …

¿Qué ocurrió distinto en este período? Acusaciones de corrupción en el entorno de Milei que cuesta separar del ciclo político en curso.

El esfuerzo grande de corto plazo para sentar las bases de un crecimiento módico ya se hizo; ahora viene el trabajo metódico de liberar una economía que ha estado atada a restricciones ineficientes que le han hecho imposible desarrollar su potencial. El problema es que el proceso pasa necesariamente por afectar los intereses de muchos grupos de interés enquistados en un sistema esencialmente no competitivo.

Por todo lo anterior, y en especial porque esta volatilidad de corto plazo es totalmente navegable, el rumbo se debe mantener.

Aguanta, Argentina, que estás muy cerca de despegar. Y si hay corrupción, que se extirpa, pero que no se desande un camino hasta ahora exitoso y ejemplar que está en vías de cambiarla estructuralmente y para bien.

Y en cuanto a la Libertad Avanza, convenzan a ese votante de Macri de subirse al carro pues de otra manera No Se Avanza …

Manuel Cruzat Valdés

8 de septiembre de 2025