El Banco Central de Chile publica periódicamente información de las posiciones spot y en derivados de moneda en relación al peso chileno por parte de la banca residente, que no considera filiales en el exterior. Al 10 de agosto de 2026, ésta tenía a nivel consolidado una posición neta total positiva, apostando a la devaluación del peso en relación a las monedas extranjeras – esencialmente el dólar de Estados Unidos -, por US$ 4.3 billones, descompuesta en una posición spot negativa de US$ 23.4 billones y una posición neta de derivados positiva de US$ 27.7 billones.
Lo notable es que durante el último semestre del año pasado su apuesta fue en favor del peso chileno, en la expectativa de un cambio positivo de gobierno que destrabara el crecimiento del país y ordenara sus finanzas públicas, acompañados de sólidas condiciones en términos de intercambio. Pero la fe les duró poco: a medida que transcurría el año en curso, a pesar de todas las indicaciones positivas en que avanzaba el país, la apuesta agregada de la banca residente fue contra el peso, esperando una devaluación de éste hasta el día de hoy. En cifras, a fines del año 2025 la banca residente, en su conjunto, tenía una posición neta total negativa de – US$ 2.4 billones – apostando a una revaluación del peso -, pero luego pasaría al 10 de agosto de 2026 a una posición neta total positiva por US$ 4.3 billones – apostando ahora a una devaluación del peso – en el marco de una clara tendencia, equivalente a un cambio de casi US$ 7 billones en posición neta total en un poco más de siete meses, sin interrupción.
Más allá de los montos absolutos de exposición neta en una u otra dirección, es el cambio de signo sostenido en el tiempo lo que llama la atención.
¿Qué no ve la banca o qué es lo que ve?

Algunos antecedentes que puede que hayan soslayado …
- Hay un obvio cambio positivo en la dirección económica y de seguridad del país, con Ley de Reconstrucción aprobada y anuncios de reformas en materias laborales que buscan enfrentar su inflexibilidad – incluyendo el empleo público -; en el mercado de capitales, incluyendo medidas pro competitivas en aquel “protegido” de los pagos de bajo valor; e incluso en torno a la seguridad, con la mirada puesta en el mundo narco y terrorista así como en el respaldo a las fuerzas de orden.
- Las finanzas fiscales se están resolviendo rápidamente – últimos 12 meses a junio de 2026 con un déficit efectivo de 2.3% del PIB – , aún con un país que durante los últimos seis meses creció nada, ayudados por las condiciones de precio del cobre y litio y sus impactos en la recaudación fiscal y, por supuesto, por el ordenamiento y contención gradual del gasto.

- Por el lado de la balanza comercial de bienes, el país está rompiendo los records que tuvo en el pasado boom de commodities de hace dos décadas, medidos en dólares de hoy: en los últimos 12 meses a julio, la balanza comercial acumula US$ 31,2 billones … Y si quieren ver los precios del cobre y litio, pueden suscribirse al informe diario de Cochilco. Es gratis.

- ¿Y todavía no crece el país? Lo va a hacer igual, pero la aceleración de su crecimiento está hoy siendo reducida por una política monetaria demasiado restrictiva, desde hace más de un año, a pesar de constatar una presión estructural a la baja en el nivel de los precios. Una política monetaria que no mata, pero ahoga … En seis años – primer trimestre de 2020, previo a pandemia, hasta el primer trimestre 2026 -, el M1 real ha crecido un 2%, mientras el PIB lo hizo en un 12.7%. No calza … Si bajo la actual estructura de tasas los agregados monetarios no crecen lo suficiente, entonces hay que bajar las tasas. Mirar sólo las tasas es, por definición, insuficiente.

En definitiva, en cuanto a las perspectivas estructurales del país, TODO lleva a una revaluación real del peso respecto a una canasta amplia de monedas, salvo que se espere la vuelta a las andanzas refundacionales. Pero estamos lejos de esto último.
Y, sin embargo, el tipo de cambio real sigue estando fuertemente devaluado (¿10%?, ¿20%?), inconsistente con el equilibrio estructural actual y futuro. Aunque parezca increíble, Chile está operando bajo condiciones mejores que el boom del salitre de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX , pero todavía no se lo cree.
Y la banca residente es parte de esta corriente de incredulidad, apostando contra el peso. Volvemos a la pregunta inicial: ¿qué ve, o qué no ve?
¿Carry trade de Brasil?
Es entonces que últimamente aparece en los pasillos de las mesas de dinero la supuesta explicación del carry trade de Brasil, bajo el cual se estaría presionando al alza el valor del dólar en Chile por el acceso a financiamiento “barato” en pesos local para aprovechar las tasas “altas” brasileras y quedarse con la diferencia, cuestión que sólo sería válida si no se revalúa repentinamente el peso chileno en relación al real brasilero. Hasta ahí llegaría la fiesta.
Pero si lo anterior fuese correcto, ¿cómo se explicaría que dicha diferencia de tasas entre Chile y Brasil estaba vigente antes y después del cambio de humor en la banca residente respecto del peso, apostando primero a favor de éste para luego apostar contra éste, con igual carry trade ?
Los dos cuadros que siguen hablan por sí solos, al mirar la línea del tiempo:
El primero se refiere a la tasa de política monetaria del Banco Central de Brasil, hoy en 14% nominal anual.

El segundo se refiere a la tasa de política monetaria (TPM) del Banco Central de Chile, hoy en 4.5% nominal anual.

En esencia, una mala explicación de traders que en este mundo de movimientos de capitales imperfecto dura lo que dura el cuento, hasta que aparece otro nuevo igualmente frágil. Y así se van …
La verdad es que lo que manda es lo estructural. Si por alguna razón espúrea el equilibrio estructural no se refleja en los precios, la explicación hay que buscarla en el manejo de expectativas consistentes con este nuevo equilibrio. Y ahí afectó la imagen de “estado quebrado” que por ninguna parte se sostenía, o que se creyera realmente que el precio del petróleo podía elevarse y de manera más permanente sobre US$ 150 el barril sin observar los niveles de stocks de crudo y productos terminados de petróleo previos al conflicto iraní que incluso hasta fines de julio reciente habían caído en un gran total de 5% … Pero éstos son ruidos de corto plazo, igual que el carry trade.
El problema de fondo está más bien en la falta de fe en el país. Demasiados años discutiendo tonteras empobrecieron la mirada. Parece ser más fácil aferrarse al escenario hipotético de un país que nunca levanta la cabeza.
No estamos lejos del día en que de manera súbita se diga que el “rey no tiene ropa“. Ahí el peso chileno se va a revaluar con fuerza y los que apostaron contra éste van a perder en grande.
Y bien que así ocurra.
Manuel Cruzat Valdés
12 de agosto 2026